Una buena canción bien vale viajar 22 horas en avión, atravesando tierras tan vastas como China y Rusia, para encontrar en una playa japonesa ``un baile de gaviotas y un hermoso atardecer''. Esa es la travesía que hizo Juan Luis Guerra para escribir Bachata en Fukuoka, un tema que no sólo ``alegra la nota'' --según dice la letra-- sino que, con sabor de viejo bolero, invita a enamorarse y a quedarse largo rato en este sentimiento.
``Cuando llegamos a Fukuoka encontré a unos japoneses encantados con nuestra música, que bailaban merengue y bachata'', dice Guerra sobre el viaje a Japón y, específicamente, a esa ciudad cercana a Osaka que le inspiró el tema que incluyó en su más reciente disco, A son de guerra.
``Fue un momento muy agradable, disfrutamos mucho la cultura y, sobre todo, del respeto al ser humano'', añade el cantautor dominicano, explicando que ``ese respeto se muestra tanto cuando les vas a pagar --por la manera cómo reciben el dinero-- como cuando ellos te van a pagar a ti''.
Vistiendo varios tonos de azul, llevando la típica gorra con que se le ve en muchas fotos, y una bufanda de verano al cuello --el toque de moda que un amigo le ha aconsejado ponerse--, Guerra ofrece esta entrevista a El Nuevo Herald en el hotel Four Seasons de Miami, con motivo del lanzamiento del disco número 11 de su carrera.
A son de Guerra, producido por el cantautor dominicano y lanzado bajo el sello Capitol Latin, encierra un balance de lo mejor de su trayectoria, desde la inspiración romántica que profundizó en su disco anterior, La llave de mi corazón (2007), hasta la temática de corte social que siempre enriquece con humor y que caracteriza temas tan emblemáticos de su discografía como El Niágara en bicicleta, El costo de la vida y Visa para un sueño. A son de Guerra incluye varios géneros musicales, desde los más tradicionales en su estilo, como la bachata y el merengue, hasta el jazz, el mambo y el son.
``Siempre me gusta innovar, y creo que una forma práctica de hacerlo es mezclar diferentes géneros'', explica el cantautor, que estudió composición y jazz en el Berklee College of Music, en Boston.
``Soy amante del jazz y de los arreglos de las big bands; de Count Basie, Oliver Nelson y Charles Mingus'', reconoce Guerra, que en Lola's Mambo, del nuevo disco, se hizo acompañar por el trompetista de jazz Chris Botti.
Este tema, que a ratos parece hablar de esas mujeres que se convierten en centro de la fiesta cuando bailan en medio de la pista, está dedicado a su perrita Lola, una greyhound que, confiesa, ``me tiene vuelto loco''.
``Lola no baila, pero corre muchísimo'', comenta entre risas. ``Creo que uno de sus atractivos más grandes es lo rápida que es. Cuando la sacamos al patio, comienza a dar vueltas a una velocidad impresionante, y eso para mí es el baile de ella''.
La crítica a la falta de movilidad social y al repetitivo discurso de los políticos se aligera con la chispa del lenguaje popular en temas como La calle, un rock-reggae con toques de cumbia que canta con Juanes; en La guagua, un son mezclado con rap y guaracha, y en el merengue Apaga y vámonos
sábado, 26 de junio de 2010
Juan Luis Guerra; con el son en el apellido
A son de Guerra, producido por el cantautor dominicano y lanzado bajo el sello Capitol Latin, encierra un balance de lo mejor de su trayectoria.








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