


El Presidente Leonel Fernández prácticamente amaneció reunido con sus ministros la noche del sismo y a las pocas horas numerosos camiones y helicópteros y más de 200 voluntarios entraban en Puerto Príncipe para organizar una operación de asistencia a los damnificados.
Al mismo tiempo, el Presidente Fernández ordenó medidas de flexibilización en lo que concierne al paso de productos por la frontera, y ha habilitado edificaciones y espacios a lo largo de la línea divisoria con Haití para el asiento de los voluntarios de otros países que ayudarán a las tareas de rescate y reconstrucción.
Organizaciones civiles están organizando redes de captación de ayudas dentro del pueblo y toda la sociedad dominicana ha quedado unida en el propósito de asistir a los desdichados vecinos haitianos en esta, la mayor tragedia de su historia.
Las repercusiones de esa catástrofe se sienten y se seguirán reflejando en la vida de nuestro país. Estamos comprometidos, ante el mundo y ante la historia, a cumplir con un esfuerzo supremo– adicional al que ya hemos hecho pero nadie nos reconoce–para la rehabilitación de Haití.
Aunque no pusimos los muertos ni las infraestructuras colapsadas, esa tragedia haitiana es también una tragedia nuestra, con todas sus consecuencias. Y no tardará mucho en que nos demos cuenta de que, desde ya, entramos a nuevas pero incodificables realidades.

Sin haberse podido recuperar de los azotes de ciclones y de la consiguiente crisis alimenticia, ese desdichado pueblo se enfrenta hoy a un horizonte marcado por la incertidumbre luego de esta tragedia.
Es la hora de ir en su auxilio, como lo hicimos en otras oportunidades.
Son hermanos, más que simples vecinos, los que hoy necesitan de nuestro consuelo, de nuestra mano amiga, no solo para acelerar la vuelta a la recuperación, sino para ir un poco más allá de los apretados límites en que ese pueblo subsiste.
El Gobierno dominicano, oportunamente, ha hecho un llamado a la comunidad internacional para que manifieste su solidaridad y ya comienzan a recibirse las primeras voluntades a favor de esta urgente ayuda.
En particular, los dominicanos también pueden ayudar con intensas y sinceras oraciones a Dios para que, como lo hizo muchas veces con Sion, se apiade de Haití y la haga superar la devastación que le han causado los fenómenos naturales y la pobreza generalizada y le abra los caminos hacia la estabilidad y el progreso, que es lo que todos añoramos.
Muchos heridos han sido evacuados por helicóptero desde Haití a hospitales dominicanos.
República Dominicana se ha convertido en centro de acopio y base de operaciones de buena parte de las organizaciones internacionales que trabajan en las labores de rescate y asistencia a Haití.
Equipos de organismos internacionales y organizaciones de ayuda de todo el mundo han estado llegando a Santo Domingo, la capital, desde el miércoles y trasladándose a ciudades y pueblos de la frontera para operar desde allí. "En muchos casos, esta gente simplemente entra y sale de Haití", dijo a BBC Mundo Miguel Volquez, periodista dominicano residente en la fronteriza ciudad de Jimaní.
Al mismo tiempo, continúa el flujo de heridos a distintos pueblos del lado dominicano de la frontera, según dijo a BBC Mundo Rafael Núñez, portavoz del presidente Leonel Fernández.
El funcionario no precisó datos específicos, pero según consultas realizadas por BBC Mundo, miles de heridos han sido atendidos, algunos, como el presidente del Senado haitiano, fueron trasladados por helicóptero a Santiago, la segunda ciudad de la República Dominicana.
Pero el país, que comparte la isla Hispaniola con Haití, también se prepara ante la posible propagación de enfermedades por la descomposición de los cadáveres tras el terremoto que azotó al territorio haitiano este martes y que ha dejado decenas de miles de muertos.
"Vamos a tomar previsiones, a partir de este viernes, porque entra una situación de posibilidad de epidemias con la descomposición de los cadáveres y estamos instruyendo a las autoridades sanitarias a que tomen las medidas de lugar", señaló a BBC Mundo Rafael Núñez, portavoz del presidente Leonel Fernández.
En la fronteriza ciudad de Jimaní, cientos de personas han llegado desde el martes al hospital regional, dijo a BBC Mundo el periodista Miguel Volquez.
Sin embargo, una de las preocupaciones es que la región fronteriza carece de una red de centros de salud y de infraestructura adecuados para recibir un flujo masivo de heridos.
"El servicio que se está ofreciendo parece que ya está sobrepasando su capacidad. El hospital Melenciano de Jimaní está preparado para atender a una población de alrededor de 9 mil habitantes y por eso hasta los pasillos están abarrotados y se ha tenido que improvisar centros en otros lugares", señaló Miguel Volquez a BBC Mundo.
El mandatario dominicano ha dispuesto el despliegue de médicos y socorristas hacia la frontera, así como el envío de comida.
El presidente dominicano Leonel Fernández dispuso el envío de un convoy de 12 camiones con ayuda humanitaria, además del traslado a la frontera de un equipo de médicos, técnicos y brigadas de socorro para facilitar la asistencia médica a los afectados.
Rafael Núñez, portavoz de Fernández, señaló a BBC Mundo que su país fue el primero en llegar con ayuda internacional cuando nadie estaba distribuyendo nada en Haití. "Establecimos un centro de operación de emergencia en Jimaní, en la frontera, y estamos llevando comida, colchones, frazadas, agua entre otros".
"Ellos se han preparado para distribuir un millón de raciones de comidas, así que se trata de una operación bastante impresionante", dijo a BBC Mundo Jazmin Huggins, de la organización de ayuda británica Christian Aid.
Esta movilización de ayuda se produce pese a las difíciles relaciones que han existido tradicionalmente entre República Dominicana y Haití. Uno de los puntos contenciosos entre los dos países es la presencia de cientos de miles de indocumentados haitianos en suelo dominicano.
Vamos a tomar previsiones, a partir de este viernes, porque entra una situación de posibilidad de epidemias con la descomposición de los cadáveres y estamos instruyendo a las autoridades sanitarias a que tomen las medidas de lugar.
Rafael Núñez, portavoz del presidente dominicano
Sin embargo, Jazmin Huggins destaca que al mismo tiempo hay preocupación por parte de las autoridades dominicanas ante la posibilidad de un flujo migratorio ilegal de largo alcance.
Por lo tanto, señala, no se puede descartar que los militares refuercen la vigilancia en la frontera.
No obstante, Rafael Núñez señaló que no hay intención de reforzar la seguridad en la zona fronteriza.
"Al contrario, hemos flexibilizado los controles migratorios para facilitar la asistencia a los damnificados y la ayuda humanitaria", destacó Núñez.
Algunos organismos dominicanos estiman que hasta un millón de haitianos residen en República Dominicana, aunque otras organizaciones hablan de cientos de miles.
Muchos de ellos son indocumentados que trabajan en labores agrícolas y de construcción. El gobierno realiza frecuentes redadas y repatriaciones de haitianos y en el pasado esto ha sido fuente de roces diplomáticos entre los dos países.
La ayuda humanitaria a Haití ha comenzado a llegar a cuentagotas tras el sismo de 7.0 grados en la escala de Richter que se registró el martes en ese país y que se teme ha dejado al menos 50.000 víctimas y devastación generalizada.
Los primeros equipos de rescate que se han desplegado provienen de China, Francia, España y los Estados Unidos. Los más de 300 médicos cubanos que se encontraban en el país antes del terremoto han estado tratando a los sobrevivientes en hospitales improvisados.
Sin embargo, Andy Gallagher, uno de los corresponsales de la BBC en Puerto Príncipe, indicó que no se ve en el terreno ningún indicio de que exista un esfuerzo organizado por coordinar la ayuda.
Gallagher agregó que las voces que se escuchaban entre los escombros ya se han callado y que la desesperación se extiende entre los haitianos que preguntan constantemente cuándo los van a socorrer.
Llegar a las poblaciones aisladas es una tarea difícil, señaló Katz.
El experto de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) Mark Katz, le dijo a la BBC que hay algunos equipos en el terreno que tienen maquinaria pesada para levantar escombros pero se necesita mucho más.
De hecho, corresponsales dijeron que ante la escasez de maquinaria, muchas personas están intentando desenterrar a los atrapados con sus propias manos.

Las víctimas preguntan constantemente por la llegada de ayuda.
Aunque la operación de búsqueda y rescate a gran escala está en marcha, según el funcionario de la ONU, la logística hace difícil su implementación debido a las condiciones en que quedó el país tras el terremoto, que habría dejado entre 40.000 y 50.000 muertos según estimaciones de la Cruz Roja.
Katz señaló que el aterrizaje de los aviones en el aeropuerto no es una tarea fácil. La terminal aérea resultó afectada y la torre de control quedó destruida.
"Hay aviones que están aterrizando en Haití pero lo hacen bajo control manual. A pesar de este obstáculo, a misión de la ONU en Haití ha organizado a los cascos azules que están desplegados en el aeropuerto, hay mucha gente asistiendo en el manejo de los aviones que están llegando", afirmó.
El experto le dijo a la BBC desde Ginebra, Suiza, que la coordinación es un aspecto crítico en este tipo de situaciones y la prioridad es contar con una mayor cantidad de personal en el terreno capaz de asistir en la organización de la ayuda humanitaria.
Llegar a las zonas aisladas es uno de los mayores desafíos.
"Tenemos una importante presencia en Haití pero la situación en el país es grave. Más de 100 personas de la ONU están debajo de los escombros -entre ellos quizás el jefe de la misión en Haití- y otros funcionarios de diferentes agencias, como Unicef, también fueron afectados", agregó.
Katz recordó que como resultado, aquellos que normalmente están encargados de coordinar los esfuerzos internacionales tienen dificultades, sobre todo porque tampoco están funcionando los medios de comunicación.
Sin embargo, según el experto, se está movilizando todo lo posible a favor de la población de Haití y mucha asistencia internacional ha sido enviada.
En efecto, "muchas organizaciones están respondiendo", explicó David Loyn, un periodista de la BBC que acompaña a un equipo de rescate británico en la zona.
La coordina
Haití se enfrenta a otro desafío. El país tiene un impresionante historial de violencia política, y muchos podrían impacientarse si la ayuda no llega pronto al terreno
David Loyn, corresponsal de Desarrollo Internacional de la BBC
ción es un aspecto crítico en este tipo de situaciones, indicó Katz.
"Pero con la ONU devastada, la capacidad para la organización de los rescates se ha debilitado aún más en un país que ya carecía de coordinación incluso en sus mejores momentos", agregó.
"Experiencias anteriores, como la del tsunami asiático (de 2004), demostraron que gran parte de la asistencia puede desperdiciarse si diferentes organizaciones hacen el mismo trabajo", explicó el corresponsal de Desarrollo Internacional de la BBC.
"Pero además, Haití se enfrenta a otro desafío. El país tiene un impresionante historial de violencia política, y muchos podrían impacientarse si la ayuda no llega pronto al terreno".
Sin embargo, los propios funcionarios de la ONU admitieron que llegar pronto a las poblaciones más aisladas, es una tarea muy difícil.
"Muchas vías quedaron abiertas y la gente está aislada, incomunicada. Sin embargo, hay helicópteros que están siendo movilizados y gente que está siendo enviada desde países vecinos como desde la República Dominicana, que ya tiene un equipo de búsqueda y rescate en el terreno. Algunos llegan por tierra, otros lo están haciendo por aire", expresó Katz.
En términos de la operación, el funcionario dijo desconocer cuántas personas han podido ser rescatadas. Esto debido a que la operación internacional es una de apoyo a los esfuerzos que los propios equipos haitianos llevan a cabo.
El terremoto en Haití dejó además muchos hospitales destruidos, y se teme que parte del personal médico haya muerto.
La coordinación es fundamental en una distribución efectiva de la ayuda.
Esto ante un desastre de una escala tan grande que incluso si los servicios médicos no se hubieran sido afectados, no habrían dado abasto.
Se trata de un panorama abrumador en este momento, pero se han instalado centros médicos en campamentos de emergencia, indicó Katz.
"La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras, así como diversas organizaciones médicas están enviando suministros y equipos", agregó.
"Las prioridades son en primer lugar sacar a la gente de los escombros, dentro de las operaciones de búsqueda y rescate, y brindar atención médica a las víctimas", reiteró.
La tierra no tiembla en el Caribe. No con frecuencia. En Puerto Príncipe dicen que hace cincuenta años pasó pero la gente que este último martes volvía del trabajo, los niños que regresaban a casa de la escuela, no tuvieron tiempo para recordarlo. En veinte segundos la tierra tembló como nunca. Detrás llegaba la muerte.
A las 4:45 de la tarde, Petion Ville, en la parte alta de la capital, es un hervidero. En la calle Lambert un grupo de personas hace fila para comprar comida mientras otros esperan el transporte o simplemente caminan. El cielo claro hace suponer que es un día como cualquier otro y que nada, ni siquiera el tapón un poco a deshora, está fuera de lugar.
Pero en un instante todo es confusión. Los que compraban la comida se dispersan espantados buscando espacio en la calle que una fila interminable de vehículos ocupa hace veinte minutos en la maraña habitual de las calles de Puerto Príncipe. Muchos recién caen en cuenta: la superficie inerte es ahora un péndulo estremecedor que no se detiene y que llena de miedo a todos los que deben soportarlo.
La gente corre de un sitio a otro, desesperada: Se ve en la cara de un padre que busca a sus hijos; llora; en la mirada aterrada de una anciana que no sabe qué hacer; en la plegaria indescifrable de una mujer que pide que la tierra se detenga.
Pero no ocurre. Sólo se calma un momento para volver a sacudirse con mayor intensidad que antes, hasta que por fin el terremoto para y todo se vuelve silencio.
Eso es lo que parece. Un murmullo lejano crece y empieza a ocupar cada espacio de la calle hasta convertirse en un lamento colectivo que se extiende por toda la ciudad, ahora convertida en un manto de polvo.
Auxilio
En la calle Lambert con Panamericana, una de las principales de la capital haitiana, la destrucción parcial de la iglesia Santa Teresa es apenas un indicio del daño que el sismo ha provocado. Muchos se aglomeran cerca del templo y piden auxilio para los que quedaron bajo las piedras.
Los vehículos atascados en el tapón anterior aceleran y tocan sus bocinas abriéndose paso entre una multitud desesperada mientras del Sur, en la misma Panamericana, cientos de personas avanzan con los primeros heridos: en brazos, en autos, en carretillas: amasijos de polvo y sangre que apenas respiran.
Han pasado sólo diez minutos desde el primer movimiento. Muchos apuran el paso hacia los barrios marginales que abundan incluso en este sector de clase alta y media. A cada cuadra la evidencia de la destrucción es mayor: un hospital con 150 niños se ha derrumbado; ya se sabe que el Palacio Nacional y la catedral están en el suelo; parte de la Embajada Dominicana ha sufrido daños; cientos de personas están sepultadas.
Más adelante, en el jardín de infancia Margarita, un grupo de niños llora al lado de un compañero que no pudo salvarse: No pasaba de 4 años. Allí mismo, su padre pide ayuda pero nada se puede hacer. No hay hospitales suficientes para tanta gente; no hay ambulancias para trasladar a los heridos; no hay policías para evitar los saqueos que ya se han producido en algunas estaciones de gasolina.
Desde Delmas, un barrio cercano a Petion Ville, se ve también la magnitud de la tragedia. La gente sin dinero construye sus viviendas en las laderas: casas de ladrillo que son apilados uno encima del otro. Setenta por ciento de la población haitiana vive en condiciones de miseria y precisamente en estos lugares. En estos casos los pobres son los que más mueren.
Pero un terremoto no distingue ni clase ni nacionalidad. Kilómetros más abajo, en la Panamericana, un hombre dice que el hotel Montana, un emblemático lugar de hospedaje, se ha venido abajo. Es cierto; una casa destruida impide el paso lo que obliga a todos a abrirse camino entre matorrales. La vista es pasmosa: heridos graves tirados en el suelo. Como un castillo de naipes el Montana se derrumbó y no se sabe cuánta gente quedó entre los escombros. Y una escena desgarradora: Un anciano pide auxilio en inglés; su esposa está viva, pero quedó atrapada. Oscurece.
Han pasado ya tres horas de la tragedia. Uno de los pocos lugares que quedaron en pie es el hotel Ville Creole, también en Petion Ville. Allí se han concentrado los pocos huéspedes que pudieron llegar y extranjeros de otros hoteles. También hay haitianos.
Las réplicas se suceden cada cierto tiempo; unas más fuertes que otras.
No hay luz, ni agua, ni teléfono. La dueña del Ville Creole, Melissa Patburg, ha llegado para organizar al personal. Ya se conoce que el sismo fue de 7.3 grados: un hombre con un celular con TV incorporada lo ve en CNN en inglés. Pero la cadena no habla todavía de muertos o heridos. Estos últimos son los que han estado llegando al hotel desde los barrios cercanos.
Uno llegó fallecido; otra murió aquí y su cuerpo fue puesto al lado del lobby. Hay un niño con fractura que no deja de llorar. Patburg ha hecho todo lo que puede, igual que un grupo de médicos que atienden a todo el que llega mientras Dennis Steiner, ejecutivo mánager del hotel, ha distribuido lo que pudo salvar para comer: pan, agua, queso y algo de fruta.
POCOS DURMIERON ESA MADRUGADA
Todo está racionado porque no se sabe cuánto tiempo durará hasta que llegue la ayuda.
A las 2:00 de la mañana del miércoles 14 pocos son los que duermen del medio centenar en Ville Creole, que siguen aumentando.
El cielo se ha despejado unos minutos y deja ver en su esplendor a todas las constelaciones. De lejos se oye cada cierto tiempo el clamor de miles de haitianos que viven en los barrios pobres, y las primeras sirenas.
Ahora que amanece la tierra sigue temblando, aunque ya no como antes. Queda un poco de esperanza entre los que se salvaron. Y ese inevitable olor a muerte.

El hospital estatal general Melenciano de este municipio fue ocupado a toda capacidad debido al traslado de los heridos en el terremoto que ha devastado a Haití.
Unas 86 personas habían sido referidas a este centro hospitalario con heridas múltiples hasta anoche.
Seis de los atendidos son dominicanos y los demás de nacionalidad haitianas.
También se trajo el cadáver de Yoli Gómez, quien permanecía en la morgue en espera de sus familiares.
Ocho consultorios móviles, seis ambulancias, cinco equipos de comunicación y doce especialistas en manejo de crisis fueron instalados ayer por la Secretaría de Salud Pública en la frontera con Jimaní para brindar asistencia médica a los pacientes afectados por el sismo, mientras fueron reforzados todos los centros de salud ubicados en las provincias fronterizas.
En tanto, la Cruz Roja Dominicana (CRD) comenzó a operar desde ayer como puente humanitario para la canalización, distribución y suministro de las ayudas para las víctimas del terremoto que azotó a Haití, proveniente de los 186 países miembros de la Federación Internacional de la Cruz Roja. El secretario de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, quien desde las primeras horas de ayer se estableció en Jimaní, informó que los hospitales ubicados en toda la franja fronteriza han sido reforzados con personal, medicamentos e insumos adicionales para atender todas las emergencias procedentes de Haití que lleguen al área.
El equipo de médicos de diferentes especialidades, enfermeras, personal de apoyo y técnicos en emergencias y desastres empezó a entrar a territorio haitiano en las primeras horas de la tarde de ayer, luego de mantenerse desde tempranas horas de la mañana en Jimaní a la espera de poder avanzar para dar asistencia médica a los pacientes haitianos afectados por la tragedia.
La comisión humanitaria incluye un equipo médico integrado por ortopedas, cirujanos, anestesiólogos, pediatras, ginecobstetras, psicólogos y psiquiatras, así como varios camiones cargados de agua, medicamentos y otros insumos.
La presidenta de la CRD, Ligia Leroux, informó el envío de brigadas de socorristas para labores de rescate, primeros auxilios, evaluación de daños, evacuaciones y asistencia comunitaria en todos los órdenes.
Dijo que un equipo de la Cruz Roja dirigirá la evaluación de daños junto con la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea.
Precisó que el Banco Nacional de Sangre y todas las filiales de la CRD han sido habilitadas para recibir donaciones de sangre y poder cumplir con las necesidades de los heridos.
Los tres principales bloques de diputados anunciaron hoy su decisión de donar el 10 por ciento de su salario por el tiempo que sea necesario para que sea destinado los afectados por el terremoto en Haití.
La información fue dada a conocer durante una rueda de prensa de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados encabezada por su presidente Víctor Terrero y el vocero del bloque de diputados del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Alejandro Montás.
Explicaron que en la próxima sesión del hemiciclo presentarán una resolución recomendando la el descuento de su salario para destinarlo a ayudar a la desbastada nación.
Indicaron que es impostergable que la solidaridad internacional se manifieste desprendiéndose de recursos para mitigar la situación de calamidad que vive ese país.
“Desde esta Comisión de Salud estamos procediendo a ponernos a disposición de las autoridades dominicanas y haitianas para desarrollar los planes inmediatos que contribuyan a mitigar la situación”, explicó Víctor Terrero.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, analiza la posibilidad de viajar el próximo domingo a Haití para llevar más ayuda y como muestra de solidaridad con ese país caribeño, devastado por un terremoto de 7 grados en la escala Richter.
"Estoy procurando, si las circunstancias lo permiten, hacer una visita este domingo a Haití", dijo el mandatario en una entrevista con la radio La Unión Estéreo, del suroccidental departamento de Valle del Cauca.
Uribe aseguró que Colombia y los demás países andinos tienen una deuda histórica con Haití, y recordó que el Libertador Simón Bolívar recibió la ayuda del líder revolucionario haitiano Alejandro Petión para la independencia de varios países americanos en el siglo XIX.
"Nosotros tenemos una deuda histórica muy grande con Haití, y en este momento un deber de solidaridad con el hermano pueblo haitiano", afirmó.
El jefe de Estado colombiano expresó de nuevo su solidaridad con Haití, hacia donde despegó hoy un primer avión de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) con asistencia humanitaria y el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia, a bordo.
La aeronave lleva medicamentos, alimentos, expertos en rescate, médicos y un hospital militar, precisó Uribe, quien indicó que en este momento se está cargando un buque con ayuda, que ya en Haití también operará como hospital.
La asistencia a los colombianos que pudieron resultar afectados por el movimiento telúrico se coordinará desde República Dominicana.
El terremoto que azotó el martes a Haití, el país más pobre de América, causó entre 45.000 y 50.000 mil muertos, según Víctor Jackson, un responsable de la Cruz Roja haitiana.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo el jueves que le ordenó a su gabinete que ponga a Haití como prioridad máxima y que su gobierno dará una ayuda inicial de emergencia de 100 millones de dólares a esa nación golpeada por un terremoto. "Uno de los esfuerzos de ayuda más grandes en nuestra historia reciente" están en marcha hacia Haití, dijo Obama.
Algunos recursos estadounidenses ya estaban en Haití el jueves, como agua y medicinas, equipos de búsqueda y rescate y puentes aéreos para los heridos.
Hablando ante los reporteros en la Casa Blanca, Obama dijo que el gobierno estadounidense está haciendo una inversión inicial de 100 millones de dólares, pero que esa cantidad crecería durante el año.
Obama dijo que el ejército de Estados Unidos se hizo cargo de la seguridad en el aeropuerto de Haití, pero que tomará horas, "quizá días" para hacer que todo el contingente de ayuda estadounidense llegue a tierra, debido a los daños que sufrieron caminos, los aeropuertos, los puertos y las telecomunicaciones.
El mandatario reconoció que "nada de esto parecerá ser suficientemente rápido" para muchos haitianos en desgracia.
A los haitianos, Obama les prometió: "Ustedes no serán dejados en el desamparo". Les dijo que Estados Unidos y mundo "están con ustedes".
Los primeros soldados del Ejército estadounidenses partieron el jueves hacia Haití, mientras la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton afirmaba que su país hará todo lo posible para ayudar a la población de esa nación caribeña para ayudarle tras el terremoto.
Clinton afirmó que Estados Unidos y el mundo deben hacer todo lo posible para ayudar a Haití a superar su "ciclo de esperanza y desesperación".
En una presentación en un programa televisivo después de cancelar parte de una misión al exterior, Clinton dijo que todavía es prematuro como para calcular el número de muertos por el devastador terremoto de magnitud 7 que estremeció Haití, pero agregó que las autoridades saben que unos tres millones de personas, incluyendo 45.000 estadounidenses, se han visto afectadas y "tememos que haya decenas de miles de muertos".
La secretaria notó que la nación caribeña estaba todavía recuperándose —con la ayuda de Estados Unidos, las Naciones Unidas y otros países— de los daños provocados por las tormentas del año pasado y agregó que la clave consiste ahora en "devolver cierto grado de normalidad a la gente".
Antes del terremoto, agregó, "teníamos en marcha un esfuerzo del gobierno de (Barack) Obama para ayudar realmente al pueblo y estábamos logrando progresos. Esto es devastador a todo nivel" y agregó que Estados Unidos hará todo lo que pueda para ayudar a la reconstrucción de Haití.
En otra entrevista, Clinton afirmó que "hacemos todo lo que podemos para enfrentar la devastación y esto va a ser un esfuerzo a largo plazo".
"La División Aerotransportada 82 va hoy a Haití, el portaaviones Carl Vinson estará pronto a la vista y la Guardia Costera ha hecho un magnífico trabajo para ayudar a evacuar a las víctimas", agregó.
"Esta es una catástrofe devastadora", añadió Clinton. "Este es un trabajo increíblemente complejo. Tenemos algunas de las mejores personas del mundo allí y vamos a hacer todo lo que podamos para ayudar".
Clinton, que habló con ABC, CBS y NBC, aconsejó a las personas preocupadas por la situación de sus familiares en Haití que llamasen a un número especial de información en el Departamento de Estado, el 1-888 407-4747.
Un grupo de avanzada, de un centenar de soldados de una división aerotransportada, se aprestaba a partir el jueves de Fort Bragg, Carolina del Norte. El ejército dijo que el grupo buscará sitios para levantar carpas y preparar el arribo de otros varios centenares de la misma división el viernes.
Estos soldados se suman a unos 2.200 infantes de Marina estadounidenses que están en camino para proporcionar seguridad, efectuar tareas de búsqueda y rescate y distribuir ayuda.
Se anticipa que Estados Unidos enviará más de media decena de buques militares, entre ellos el portaaviones Carl Vinson, que llega el jueves.
Estados Unidos y otros países dijeron que estaban enviando alimentos, suministros médicos y perros especialmente entrenados para asistir al país más pobre del Hemisferio Occidental.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió el miércoles un rescate a gran escala y ayuda humanitaria que incluye equipos de emergencia militares y civiles.
Se preveía que el portaaviones estadounidense Carl Vinson arribara a la costa durante el jueves y la Armada indicó que se había ordenado que la nave anfibia de ataque Bataan partiera lo más pronto posible, con 2.000 efectivos.
Un equipo de 72 miembros del Departamento de Bomberos del Condado de Los Angeles salió para Haití el miércoles.
El presidente del Senado de Haití, Kelly Bastién, que se encuentra recluido desde ayer en el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), donde fue operado por un desgarro en la pierna derecha al quedar atrapado en el edificio del Congreso que se fue abajo por el terremoto que afectó a su país, dijo hoy que salvó la vida milagrosamente y agradeció al Gobierno dominicano y al pueblo en general por la muestra de solidaridad que han expresado con Haití en una situación tan difícil.
Bastién dijo junto a otras ocho personas que resultaron heridas, entre ellas legisladores, que fueron trasladados al centro asistencial de Santiago en un avión que facilitó el empresario dominicano Manuel Estrella.
Sostuvo que siente sumamente agradecido del apoyo del Gobierno de República Dominicana y de los dominicanos, en especial del empresario Estrella que puso a disposición una aeronave privada para trasladarlo a él y a otros afectados al HOMS donde se encuentran recluidos.
El legislador narró que duró al menos 12 horas atrapado entre los escombros y que vio morir a otras personas, incluyendo dos congresistas que junto a él quedaron sepultados.
De su lado, el director del hospital, Rafael Sánchez Español y el director médico, Santiago García informaron que las heridas que presenta el representante del Senado haitiano no revisten peligro y que los demás pacientes evolucionan favorablemente.
Hoy el presidente de la Cámara de Diputados de República Dominicana, Julio César Valentín visitó al congresista haitiano en el hospital metropolitano.
Valentín hizo un llamado a los parlamentarios de América Latina que colaboren con Haití que enfrenta momentos desgarradores después del sismo de 7 grados que lo afectó el pasado martes.
Dijo que la Cámara de Diputados dominicana está recaudando ayudas en alimentos, medicinas y herramientas necesarias para hacerlas llegar a la vecina nación.

El terremoto de 7 grados en la escala de Richter que sacudió Haití el martes fue 35 veces más potente que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima (Japón) al final de la II Guerra Mundial. Así lo afirmó hoy Roger Searle, profesor de geofísica en la Universidad de Durham (Reino Unido), que comparó también la energía liberada por el terremoto en el país caribeño con la explosión de medio millón de toneladas de TNT.
No obstante, Searle señaló que, pese a la magnitud de este terremoto, "la energía liberada ha sido sólo una centésima parte de la del seísmo que azotó Banda Aceh (Indonesia) en 2004".
El geofísico explicó a Efe que, "aunque no es posible predecir cuándo se va a producir un terremoto, sí que se puede saber dónde va a tener lugar, ya que la mayoría se producen en los límites entre placas tectónicas".
"Allí donde se encuentran dos placas tectónicas se crea una compleja red de fallas que permite predecir cuál de ellas se va a mover primero, pero no cuándo se van a producir los movimientos", argumentó Searle.
Según el Servicio Geológico Británico, aunque hacía 250 años que no se producía un terremoto allí, "bajo Haití hay una red de fallas, que le hacían susceptible de sufrir un terremoto, aunque fuera imposible prever el momento", sostuvo el profesor de geofísica.
Searle puntualizó que cada año se producen en el mundo 50 terremotos de la misma magnitud que el de Haití, que no causan este grado de destrucción y muerte por ocurrir lejos de zonas densamente pobladas o en lugares próximos a placas tectónicas donde la construcción es más sólida, como Japón o California (EEUU).
De acuerdo con Searle, quedarse dentro de un edificio hasta que pase el terremoto o situarse debajo de una mesa o bajo el quicio de una puerta son algunos consejos a seguir ante un seísmo.
Para el experto en geofísica, la reconstrucción de infraestructuras como las carreteras, los suministros de agua y energía, el restablecimiento de las comunicaciones y la construcción de hospitales son algunos de los "grandes problemas" que tendrá que afrontar Haití, "en un contexto en el que serán habituales los corrimientos de tierra".
Según el experto, es probable que, además de las réplicas que se están sucediendo desde que se produjera el terremoto el martes, tenga lugar otro gran terremoto en la zona, "pero no podemos saber si será hoy o dentro de cientos de años".
El caos reinante en Haití desde el letal sismo del martes se ha extendido al espacio aéreo, hasta el punto que en medio de una movilización de ayuda humanitaria internacional sin precedentes hoy se suspendieron los permisos de aterrizaje.
La portavoz de la Administración Federal de Aviación estadounidense, Laura Brown, dijo hoy en Washington que el Gobierno haitiano no está aceptando la entrada de vuelos porque no hay pistas disponibles ni fuel suficiente para repostar en el aeropuerto de Puerto Príncipe, la ciudad más afectada por el sismo.
Esta decisión cae como un jarro de agua fría cuando han transcurrido menos de 24 horas desde que llegaron las primeras ayudas y se esperaba para hoy un verdadero enjambre de aviones con material y equipo humano para aliviar lo que la ONU ha calificado como la mayor catástrofe a la que se ha enfrentado.
El terremoto de 7 grados en la escala de Richter que sacudió Haití el martes fue 35 veces más potente que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima (Japón) en 1945 y comparable a la explosión de medio millón de toneladas de TNT, según dijo hoy Roger Searle, profesor de geofísica en la Universidad de Durham (Reino Unido).
El epicentro de ese sismo, que fue seguido de tres réplicas de 5,9, 5,5 y 5,1 grados, se situó a solo 15 kilómetros de la capital haitiana, que vive una emergencia social de enormes proporciones desde ese día, con miles de personas en las calles, los hospitales colapsados y las comunicaciones cortadas o funcionando muy mal.
A falta de datos oficiales, la Cruz Roja local calcula que han muerto entre 45.000 y 50.000 personas, y hay tres millones de damnificados, incluyendo a heridos y personas sin hogar, según uno de sus responsables, Victor Jackson.
Un diez por ciento de las viviendas de Puerto Príncipe se han derrumbado o han quedado inservibles, dijeron a Efe fuentes de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Comisión Europea en la capital haitiana.
Las peticiones de ayuda de las autoridades haitianas han tenido eco en todo el mundo, sin embargo el caos y la falta de organización y coordinación son una traba para que todo lo prometido e incluso lo que ya está en camino llegue a sus destinatarios, como demuestra el colapso aéreo.
"No se ha puesto en marcha ni siquiera una célula de gestión de la crisis", destacó hoy la web de Radio Metropole.
Los ministros de Desarrollo de los países de la Unión Europea, actualmente bajo presidencia española, se reunirán el próximo lunes, a fin de definir la estrategia de ayuda a medio plazo a Haití, informó hoy la responsable comunitaria de Relaciones Exteriores, Catherine Aston.
Por su parte, Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, la antigua metrópoli de Haití, anunció hoy en París que propondrá a sus homólogos estadounidense, Barack Obama, y brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, la celebración de una "gran conferencia" para reconstruir el país caribeño.
Sarkozy dijo que se desplazará a Haití "en las próximas semanas". Otros presidentes que tienen planes de viajar al país caribeño son el colombiano Álvaro Uribe, este domingo, y la chilena Michele Bachelet, en febrero.
El Gobierno de Estados Unidos, por su parte, va hacer "uno de los mayores esfuerzos de asistencia humanitaria" de su reciente historia en Haití, en palabras del presidente Barack Obama, que ha anunciado una ayuda inicial de 100 millones de dólares, la misma cantidad que ha prometido el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Además, EE.UU., que cuenta con los primeros equipos civiles de respuesta al desastre en Haití, está ayudando junto a Naciones Unidas al Gobierno del presidente René Préval a restablecer la autoridad, las comunicaciones y la seguridad.
Brasil puso hoy en marcha un plan de ayuda a Haití que incluye, entre otros objetivos, la retirada de los escombros, la atención a los heridos y el entierro de las víctimas, informó el Ministerio de Defensa, cuyo titular, Nelson Jobim, estuvo ayer en Puerto Príncipe.
Brasil es el país que dirige militarmente y que más efectivos tiene en la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTAH).
Según Radio Metropole, unos 3.000 policías y "cascos azules" de la ONU han comenzado hoy a despejar las principales arterias de Puerto Príncipe, a dirigir la circulación y a asegurar la seguridad en el aeropuerto, el puerto y los edificios públicos.
La ONU ha sufrido en carne propia el desastre con el desplome de su sede en Puerto Príncipe y la muerte de 22 policías y militares de la MUNUSTAH, según confirmó hoy el secretario general, Ban Ki-Moon.
Además, unos cien trabajadores de Naciones Unidas en Haití están desaparecidos, entre ellos el jefe de la MINUSTAH, Hedi Annabi.
República Dominicana, como Haití situado en la isla La Española, está siendo una pieza importante en el alivio de la situación, debido a que está unido por tierra a ese país.
El presidente dominicano, Leonel Fernández, visitó hoy la capital haitiana y se reunió con su homólogo haitiano, René Preval,
Miles de heridos, la mayoría de ellos haitianos, han sido atendidos en hospitales dominicanos tras el terremoto, informó hoy una fuente oficial.
Además, el Gobierno dominicano instruyó al personal de Migración "para que facilite los trámites a los haitianos y otros ciudadanos que atraviesan la frontera en búsqueda de auxilio".
El primer viaje al exterior del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, como jefe semestral de turno de la Unión Europea (UE), estuvo centrado hoy en Austria en la ayuda a las víctimas del terremoto de Haití.
"La comunidad internacional debe reaccionar. Europa lo hará y lo está haciendo. La presidencia española (de la UE) está movilizando todos los recursos y capacidades ante la situación como la que vivimos en Haití", dijo Rodríguez Zapatero.

El presidente dominicano, Leonel Fernández, consideró hoy que la concentración en Puerto Príncipe de la mayor parte de los daños del terremoto que el pasado martes sacudió Haití mitigaría un eventual flujo migratorio masivo hacia la vecina República Dominicana. Fernández, primer presidente que visita la capital haitiana, donde hoy se reunió con su homólogo haitiano, René Preval, destacó el hecho de que el daño del terremoto se concentra, sobre todo, en zonas determinadas de Puerto Príncipe.
"Lo que hemos podido apreciar hasta ahora como consecuencia de este terremoto es que el daño causado está muy concentrado en esta zona de Puerto Príncipe. En la ruta desde la frontera (de Jimaní) hasta acá no vimos daños mayores", explicó.
"Eso significa que el potencial de ese flujo migratorio masivo yo creo que estaría mitigado por el hecho de que el resultado del terremoto está concentrado aquí (en la capital haitiana)", agregó.
Fernández no quiso pronunciarse sobre posibles cifras de muertos como consecuencia del terremoto para evitar caer en análisis "especulativos".
"Hay que hacer una evaluación sobre el terreno. Es difícil predecir. Como hay todavía muchos escombros, hay que remover todo eso y poder evaluar" señaló el mandatario, quien consideró que "cualquier evaluación que se haga sería anticipada en estos momentos".
Miles de personas, muchas de ellas heridas, abarrotan las calles de la capital haitiana, después de haber dormido por segunda noche consecutiva en lugares despejados, a salvo de posibles derrumbes de las montañas de escombros en las que se han convertido numerosos edificios tras el terremoto de 7 grados que azotó al país el martes.
El mandatario, por otra parte, subrayó la necesidad de establecer medidas sanitarias preventivas, "porque con la aparición de los cadáveres, más de 48 horas después del temblor puede haber descomposición".
La Cruz Roja haitiana informó hoy que entre 45.000 y 50.000 personas pueden haber perecido como consecuencia del terremoto de 7 grados ocurrido a última hora del martes, y que hay 3 millones de afectados, de una población total de 8,9 millones.
"Creo que es importante, tanto del lado haitiano como del dominicano, establecer estas medidas" preventivas, declaró.
La República Dominicana está acogiendo heridos de esta tragedia en hospitales situados en Barahona, en San Juan de la Maguana, en Jimaní, en Duvergé y en Neyba, en la zona más próxima a la línea fronteriza, así como en el hospital de las Fuerzas Armadas y en el de la Fuerza Aérea, en Santo Domingo, agregó el gobernante.

“Solamente el que no vivió esto no sabe lo que pasó, de pronto la tierra comenzó a tragarse la gente”, es la frase de Milton Lorenzo, un joven dominicano que se encontraba en Puerto Príncipe comprando mercancía para venderla en República Dominicana y vivió en carne propia cuando se derrumbaba el edificio del hotel donde se alojaba. Cuenta que caminó por encima de más de cien muertos y que pudo salvarse porque el edificio donde funcionaba el hotel cuando comenzó a desplomarse se tiró, lo que le provocó una fractura en un pie.
El sismo de 7.3 grados ocurrido en este país, no solo dejó luto y dolor entre los haitianos sino también entre la comunidad dominicana, considerada la más numerosa entre los extranjeros.
Aunque no se tiene una cifra exacta de la cantidad de dominicanos muertos en esta tragedia, se estima que podría pasar la docena.
Reporteros de LISTIN DIARIO estuvieron presentes en la labor de rescate de los cadáveres de los ingenieros criollos José Rafael Medina y Guillermo Peña, quienes quedaron aplastado cuando el edificio que alojaba la compañía dominicana Elsamex-Mera –Muñoz y Fernández, S.A. se derrumbó.
La compañía construye la carretera Mirebalais-Puerto Príncipe. Permanecían sin rescatar Manuel Lora y Luis Bolívar Núñez, de quienes se cree se mantienen con vida debajo de los escombros, así como dos secretarias.
También se informó que falleció un adolescente de origen haitiano quien se desempeñaba como ayudante del edificio de dos niveles y dos secretarias de esa misma nacionalidad.
Decenas de criollos han sido llevados al hospital General Malenciano de Jimaní, para ser curados de heridas provocadas por los derrumbes de edificaciones, mientras camiones de los comedores económicos y la Secretaría de Salud Pública comenzaron a llegar a esta capital para brindar asistencia a los damnificados.

El presidente de la República, Leonel Fernández, viajará mañana al municipio Jimaní donde fue instalado el Centro de Operaciones de Ayuda de esta nación. El mandatario supervisará personalmente las operaciones de cooperación que inició la República Dominicana a Haití que quedó devastada por un terremoto de magnitud 7.2 en la escala de Ritcher. El viaje está pautado para las 9:00 de la mañana en la fortaleza de Jimaní donde fue instalado el Centro de Operaciones.
Asimismo, el presidente Fernández sobrevolará el territorio haitiano para constatar la situación que atraviesa el vecino país.
Las informaciones fueron servidas por la dirección de información y prensa de la presidencia.
El mandatario declaró hoy de urgencia las compras y contrataciones de servicios, bienes y obras que resulten necesarias a los fines de que las instituciones del Gobierno puedan asistir y auxiliar al pueblo de Haití.
De inmediato La Corporación del Acueducto y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD), el Instituto Nacional de Agua Potable (INAPA), así como El Instituto dominicano de Telecomunicaciones (INDOTEL), el Plan Social de la Presidencia, Salud Pública, el Instituto Agrario dominicano, entre otros, iniciaron las operaciones de ayuda.
El Plan de Asistencia Social inició desde hoy el envío de ayudas humanitarias hacia Haití, que consisten en seis mil raciones de alimentos crudos (equivalentes a 880 quintales) y 24 mil botellitas de agua, así como leche líquida con una inversión total es de dos millones 300 mil pesos.
La Corporación CAASD se sumó a los programas de con la disposición de camiones cisternas con capacidad para transportar más de 21 mil galones de agua y recorrer grandes distancias.
En tanto que el IAD estableció desde un centro de acopio de productos agropecuarios y otras ayudas humanitarias para los afectados por el terremoto.
El Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) inició este miércoles la coordinación del operativo de asistencia al hermano pueblo de Haití.
Este operativo incluye la distribución de agua potable a través de una flotilla de decenas de camiones cisternas, así como la evaluación de daños en las infraestructuras para las labores siguientes de reconstrucción.