Protesta. Un seguidor del FSLN lanza un mortero de fabricación casera, durante una manifestación frente a la Asamblea Nacional en Managua, ayer. |
El Parlamento de Nicaragua reanudó ayer su trabajo para aprobar tres convenios de préstamos por 48 millones de dólares, en una sesión desarrollada bajo un fuerte dispositivo de seguridad y mientras seguidores del presidente, Daniel Ortega, continuaban sus protestas violentas.
Los simpatizantes del mandatario sandinista causaron destrozos en ventanales del edificio del Parlamento, pese a que en su interior se reanudaron las labores legislativas, luego de dos días de violentos disturbios en Managua.
Encapuchados y vestidos de camufle militar y al ritmo de música, los simpatizantes de Ortega lanzaron piedras y morteros artesanales (disparadores de fabricación casera) y se retiraron del lugar una hora y media después de finalizar la sesión plenaria.
Obligaciones
Los seguidores de Ortega, que iniciaron sus protestas el martes para obligar a los opositores a reanudar las tareas legislativas, interrumpidas desde el 25 de febrero pasado, lanzaron los artefactos como una forma de celebrar el reinicio de las sesiones plenarias bajo el grito “Ni un paso atrás” y quemando llantas.“El día de hoy (ayer) ha sido una victoria del pueblo. Los obligaron a sentarse, pero hay que seguir atentos, hay que seguir vigilantes, no hay que confiarnos ni un tantito”, dijo el coordinador del grupo parlamentario sandinista, Edwin Castro, tras concluir la plenaria.
Las parlamentarios AP volvieron a reunirse en sesión después de que el titular del Congreso, el sandinista René Núñez, convocara a directivos y a diputados a continuar sus labores con protección policial.
Los diputados opositores ingresaron al edificio legislativo protegidos por decenas de policías que se desplegaron dentro y fuera del recinto parlamentario y al final de la jornada salieron por una puerta alterna, siempre bajo resguardo policial.
En rueda de prensa, Núñez llamó “irresponsables” a los diputados opositores por mantener una parálisis de tres meses en el Congreso, lo que dijo “ha desatado la justa ira del pueblo de Nicaragua que se ha manifestado en las calles con paciencia y otras veces con violencia”.
La diputada sandinista Alba Palacios declaró a periodistas que el trabajo legislativo “continuará normalmente siempre y cuando no se incluyan temas políticos, ilegales o inconstitucionales que nada tienen que ver con la agenda legislativa”.
Antier al menos cuatro vehículos fueron quemados en los disturbios, mientras dos periodistas denunciaron agresiones y miembros de la oposición hicieron lo propio ante la retención de 54 personas durante varias horas en la sede de un movimiento político, asediados por seguidores de Ortega.
Nicaragua se halla sumida en una crisis institucional debido a la pugna que mantienen el oficialismo y la oposición desde que en enero Ortega aprobó un polémico decreto para prorrogar el mandato de funcionarios de varios poderes del Estado, a pesar de que la competencia para ello corresponde al Parlamento.
Los seguidores de Ortega, que llegaron al sitio trasladados en cientos de autobuses y camionetas del Estado, se desmovilizaron luego.
LLAMADO A REUNIÓN DE URGENCIA EN LA OEA
Dos ex mandatarios, un ex primer ministro y tres ex vicepresidentes americanos urgieron antes de ayer al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, convocar a una reunión del Consejo Permanente de ese organismo para analizar la crisis que atraviesa Nicaragua. Esa petición fue hecha antes de ayer en una carta pública por los ex presidentes Jimmy Carter (Estados Unidos) y Osvaldo Hurtado (Ecuador), junto al ex primer ministro Joe Clark (Canadá), informó el Centro Carter. Los ex vicepresidentes Humberto de la Calle (Colombia), Eduardo Stein (Guatemala) y Sergio Ramírez (Nicaragua), también suscriben.








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