Desde su victoria frente al imperio francés durante la lucha de independencia, Haití fue faro y ejemplo de lucha anticolonial, dignidad y heroísmo para todo el hemisferio americano. Tanto, que el triunfo de su heroica lucha por la independencia selló la suerte del colonialismo francés en este hemisferio, abriendo la puerta para que Francia le vendiese a Estados Unidos el territorio de Louisiana, con el que dicho país expandió considerablemente sus tierras, sus recursos y su poder. La gesta haitiana inspiró también a muchas de las luchas que culminaron con la independencia de nuestros países antillanos, centro y suramericanos.
La historia de cómo Haití cayó en el estado de postración económica y social en que ahora se encuentra es larga y compleja. Décadas de inestabilidad política, la invasión de Estados Unidos a principios del siglo pasado y la sucesión de golpes de estado y oleadas de turbulencia social que le siguieron son parte del saldo de una trayectoria marcada por la destrucción de los recursos naturales del país y las políticas discriminatorias y actitudes de indiferencia por parte de Estados Unidos.
El devenir de esta historia es la realidad del Haití de hoy, sacudido por el peor terremoto ocurrido en esta parte del Caribe en 200 años, ante cuyas imágenes desgarradoras es imposible permanecer indiferentes.
Pero la solidaridad que Haití requiere va mucho más allá de la urgencia de este momento. Haití requiere que Estados Unidos y los demás grandes países de este hemisferio cumplan con su responsabilidad de países ricos y comprometan a largo plazo algunos de sus cuantiosos recursos y su esfuerzo sostenido para apoyar al gobierno de Haití y a las instituciones solidarias que allí existen para garantizar la reconstrucción y el desarrollo material, social y anímico de dicho pueblo.
Haití necesita que se multiplique por todo el orbe la labor callada de las entidades humanitarias entre ellas, muchas de Puerto Rico que han convertido la solidaridad con el pueblo haitiano en su principal causa.
Nuestro país la Rep. Dom fue el primero del hemisferio en pronunciarse ante aquella catástrofe tan grande. Gracias a un pueblo tan solidario y generoso como el nuestro, hoy Haití puede disfrutar de numerosas ayudas tanto por el pueblo como por instituciones. Ya para despedirme yo opino que fue Dios que le mando este terremoto Haití para que el mundo se diera cuenta de que todavía Haití existe, de que todavía Haití esta de pie, aunque con problemas como la pobreza, ha sabido mantenerse de pie. Que orgulloso me siento de ver mi pais tan unido con Haití. Que Viva El Pais!!!!!
Att: ErickJúnior
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